Tercer paso: el pago
Te lavás la cara y la piel tira como papel. Zenza, un pote de 50 g, pone ácido hialurónico en una crema liviana que mantiene el agua en la superficie. Una porción al despertar y otra al acostarte. Pedila con tu celular.
Atrapa agua justo donde la piel la pierde, y por eso la cara se siente blanda al tacto.
La base de crema se reparte por mejillas, frente y cuello sin dejar película pegajosa.
Mañana y noche, una porción del tamaño de una lenteja: un gesto corto que entra en cualquier apuro.
Dos componentes concretos: ácido hialurónico, la molécula que fija agua, dentro de una emulsión facial ligera.
azúcar de gran tamaño que atrapa muchas veces su peso en agua; en esta crema es el activo de la hidratación
vehículo cremoso que lo lleva a mejillas, frente y cuello sin sensación grasosa
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Una porción del tamaño de una lenteja para toda la cara y el cuello. Con más cantidad la crema tarda en absorberse y deja brillo.
La sensación de piel menos tirante suele aparecer en los primeros usos; para ver el cutis más parejo conviene sostener la rutina varias semanas.
Sí: ponela sobre la piel limpia, antes del maquillaje y del protector solar. Si usás algún tratamiento indicado por tu dermatóloga, consultale el orden.
Con dos aplicaciones diarias de una lenteja cada una, los 50 g duran varias semanas. Va a depender de cuánto uses por vez.
5/5
Soy maestra y hace años que mi cutis queda áspero con la calefacción de las aulas en Neuquén. Una amiga me prestó un poco de Zenza y me gustó cómo se extendía.
La uso apenas me levanto y de nuevo antes de acostarme, con la cara recién lavada. Empecé a tomar más agua en el día y mi piel está más cómoda.
G— Graciela V., 55, Neuquén
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