Abona en la puerta
¿Estómago plomizo tras una comida copiosa? El cardo mariano y la raíz de diente de león, dos amargos clásicos, ponen el foco en la digestión. Regaliz, malvavisco, cola de caballo y lino la suavizan. Treinta cápsulas por blíster; pagas al recibirlas.
Cardo mariano y diente de león son dos plantas amargas a las que se recurre después de un menú cargado.
Regaliz y malvavisco, dos raíces dulces y mucilaginosas, son clásicas para sentir el estómago tranquilo.
El lino aporta fibra y mucílago que acompañan el tránsito cuando bebes líquido suficiente durante el día.
Seis plantas en cada cápsula, de amargas para el hígado a suaves para el estómago y el intestino.
la semilla de un cardo de flor lila, un clásico entre las plantas del hígado
raíz amarga, tradicional tras los platos contundentes
raíces dulzonas y mucilaginosas, de uso antiguo cuando se quiere el estómago tranquilo
hierba de tallos finos, bebida en infusión por su sensación de ligereza
fibra y mucílago de la semilla, que acompañan al intestino
Llamadme al móvilAbona en la puerta
Adultos que notan las comidas pesadas y quieren apoyar la digestión con cardo mariano, diente de león y raíces suaves. No es para embarazadas.
Durante la comida principal, con abundante agua. El lino necesita líquido y así la cápsula se lleva mejor.
Con plantas amargas la sensación llega de forma gradual: suele apreciarse una digestión más cómoda a medida que repites la toma cada día.
Si ves sangre en las heces, adelgazas sin querer o la diarrea se alarga, deja el producto y consulta con tu médico cuanto antes.
5/5
Trabajo en un restaurante de Almería y las comidas del personal son tardías y contundentes. Llevaba tiempo con la barriga hinchada en cuanto acababa el turno.
Una compañera de fogones me habló de Parazax Complex. Las tomo a mediodía con un vaso grande de agua y doy un paseo al salir; acabo el turno bastante más ligero.
N— Nicolás B., 47, Almería
Escribes tu nombre y tu móvil, nada más. Sin tarjetas ni cuentas bancarias de por medio.
El asesor del proveedor repasa contigo el domicilio, cuántas unidades te llevas y qué jornada te va mejor para recibirlas.
El repartidor te entrega el paquete y tú le das el dinero en metálico.